inestabilidad emocional en el preadolescente

Lidiando con un preadolescente: La Inestabilidad

Inestabilidad y preadolescencia

Inestabilidad. ¿En qué piensas cuando escuchas esta palabra? Yo pienso en incertidumbre, inseguridad, falta de confianza, estrés. Y si para un adulto, la inestabilidad puede producir sentimientos difíciles o confusión, ¿te imaginas para un niño? Lidiar con eso puede ser muy complicado.

En estos casi dos años que venimos lidiando con un preadolescente en casa, la única constante que hemos encontrado es la inestabilidad. Todo es variable. Sus actitudes, comportamiento, humor. ¿Es así con todos los preadolescentes? ¿Con las chicas será diferente? Ustedes que tienen uno o una en casa o que recuerdan cuando lo fueron, ¿podrían decírmelo?.

A veces siento que camino en un campo minado, donde a veces explota de felicidad y otras de enojo o frustración. Pero ya entendí que no se trata necesariamente de lo que uno haga o diga o deje de hacer o decir. Se trata de que él es una maraña de hormonas y emociones, fluctuantes, inestables, inseguras, irritables y que está aprendiendo a conocerse, a expresarse, a tomar control de sí mismo.

Hemos tenido momentos difíciles, cuando sus oídos, su corazón y su mente han estado cerrados a los consejos, corrección y reflexión. Pero también han habido momentos casi mágicos de asertividad y complicidad, donde realmente ha escuchado lo que le hemos dicho y lo ha tomado para sí.

Sea como fuere, debemos seguir educando y aunque a veces pareciera que no escuchan, sí lo hacen. Aunque a veces digan -con su actitud o palabras- “no quiero que me digas nada”, debemos seguir diciéndolas, debemos seguir poniéndoles límites y corrigiendo. Aunque a veces sus reacciones digan todo lo contrario, en el fondo y con el tiempo, van a valorarlo. Lo digo y siento que me lo digo, porque a veces puede ser muy desgastante.

cirianza

Estabilidad para atravesar su inestabilidad

Siento que lo que él necesita de nosotros, sus papás, es que le proporcionemos ciertas estabilidades que le ayuden a atravesar su inestabilidad. Que siempre sepa y sienta que nuestro amor es incondicional; que las cosas que le decimos o hacemos -aunque a veces nos podamos equivocar- siempre estarán motivadas por ese amor; que no importa cuán enojado/frustrado/fastidiado esté, el trato con respeto debe primar; que el perdón restaura, por eso es importante pedirlo y otorgarlo; que las personas son más importantes que las cosas; que no hay excusa que valga para mentir, siempre debemos decir la verdad; que hay ciertas cosas que son inamovibles; que debe respetar los límites porque están puestos por una razón…

No es fácil instaurar estos y otros principios en su cabecita y en su corazón, porque al crecer entran en la ecuación otras variables: hormonas, orgullo, emociones intensas,  pensamientos propios, hormonas, criterio, deseos, egoísmo, carácter, amigos, ¿ya dije hormonas?. Pero eso no debe detenernos. Seguimos en la tarea de criar, pero ahora en una etapa de transición -para ellos y para nosotros también-, donde la meta, creo, es lograr un ser humano independiente, respetuoso y maduro, con todo lo que esto implica.

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