¡Me ganó la risa!

¿Les ha pasado que cuando están corrigiendo a alguno de sus hijos, este hace una payasada y les gana la risa? Yo creía, para ser sincera, que mi esposo no se esforzaba lo suficiente por aguantarse. Hasta que me pasó.

El domingo, en plena llamada de atención, me ganó la carcajada. Estridente y lacrimosa.

A Ania le habían regalado una porción de torta de chocolate y, como era de esperarse, no la pudo terminar, así que me la entregó diciendo: “ya no quiero”.

Era como la una de la tarde y estábamos con unos amigos decidiendo a dónde ir a almorzar. Joaquín vio la torta y me dijo: “tengo hambre ¿puedo comer?”. Y se la di.

De lejos, Ania vio que le había dado SU torta (que ya no quería) a su hermano y vino dando pisadas fuertes y gritando: “¡Es mío! ¡Yo me la voy a comer después!” Persiguió a su hermano por la vereda tratando de impedir lo inevitable.

Tuve que intervenir.

La llevé a un lado, me agaché para mirarla a los ojos y empecé: que debes compartir, que tú ya no querías más, que tu hermano también tiene hambre. Para cada argumento ella tenía una respuesta con un tono más elevado de berrinche.

Hasta que le dije: “alguien más fue generoso contigo y te compró una porción completa de torta y tú ¿no puedes ser igual de generosa con tu hermano que tiene hambre?”.

Al parecer este argumento la dejó sin palabras por unos segundos, pero no cambió su deseo. El grito no se hizo esperar, pero vino acompañado de un zapateo particular, silábico, que me hizo recordar al pequeñito Josué de La Vida es Bella.

Un zapateo con cada sílaba: ¡NO-QUIE-RO-COM-PAR-TIR-MI-TOR-TA-ME-LA-VOY-A-CO-…!!!! No pude más. Estallé en una carcajada incontrolable. Fue literalmente un ataque de risa, con lágrimas y ahogos. Ella me miró sorprendida, confundida, se rió un poco, miró a Joaquín mientras se terminaba la torta y ya no le dijo nada más. No sé si entendió lo que estaba tratando de enseñarle o si la confundí tanto que perdió el hilo del berrinche y de lo que quería.

¿Les ha pasado? Espero sus anécdotas :).

Acá les dejo una de las escena del zapateo berrinchoso de esta hermosa película.

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