Nueve cosas que debes saber si quieres perder peso

Cuando luchas contra un trastorno del metabolismo, bajar de peso puede ser todo un desafío. Tratas de hacer dieta y la ansiedad puede ser tan intensa que prefieres ni intentarlo. Y cuando logras cumplir la dieta por un día, la ansiedad por comer del día siguiente se trae abajo todo el esfuerzo anterior. Cada kilo perdido es un logro, pero sobre todo, no rendirte, no desanimarte, no ceder ante la ansiedad, se convierten en verdaderas victorias.

La Resistencia a la Insulina no es un juego. Si la tienes y no sabes, no logras comprender qué rayos te está pasando, por qué no puedes dejar de tragar, por qué te desesperas por los dulces, las harinas, por qué siempre tienes hambre. Es mucho más fuerte que un antojo normal y a veces puede ser incontrolable, desesperante.

En un artículo anterior (que puedes leer aquí) escribí sobre este trastorno y sus síntomas. Les conté también que lo padezco y les dije que tomaría cartas en el asunto. Pues desde esa fecha lo estoy haciendo y no ha sido nada fácil, sobre todo al principio.

Sujetar a la “bestia” llamada ansiedad y ponerla bajo control, es casi casi una pelea campal. Lo fue para mí. Algunos días fueron tan difíciles, que me llegaba a desesperar. Recuerdo haberle escrito a mi doctor por whatsapp porque no quería ceder ante la ansiedad y ya no sabía qué más hacer. Gracias Doc por su paciencia ;).

En estos 3 meses de tratamiento, he bajado 6 difíciles kilos, de manera saludable y sin hambre, cuidando mi organismo, comiendo balanceadamente, caminando 30 minutos casi todos los días. Es un logro, la verdad, algunas semanas han sido más difíciles que otras, pero eso me ha permitido darme cuenta de algunas cosas y aprender otras.

1. Mucho es cuestión de actitud y decisión. Hay semanas de desánimo, es verdad, semanas de altibajos, semanas difíciles, días de intensa ansiedad. Pero eso no significa que echas a perder todo. Puedes alinearte de nuevo. El siguiente día o la siguiente semana no tiene que ser igual. No te dejes. Pelea contra ti mismo.

2. El soporte de tu doctor puede marcar la diferencia. Cuando tu doctor te escucha, te explica, te enseña y tiene la paciencia para ayudarte a lidiar con esa insoportable ansiedad, con los desánimos, con el lado emocional del asunto, avanzas. Busca uno que lo haga.

3. Rendir cuentas. Controlarte periódicamente con el doctor no solo te permite ver tus avances sino tener a quién rendir cuentas, y eso puede ser de gran ayuda, para mí lo es.

4. Hay factores que influyen de diferente manera en el proceso. La ruler, por ejemplo, te revuelve las hormonas y eleva la ansiedad. Ir a una fiesta infantil puede ser como meterte a la boca del lobo (come antes de ir y lleva agua, una manzana, mandarina o una galleta integral, por favor, ayudará a decir no a las delicias engordantes, disponibles y que definitivamente te ofrecerán). El estrés, la depre, la enfermedad, las vacaciones escolares, etc. Es necesario tomar conciencia de que esas cosas afectan, ayudará mucho con el punto 1.

5. Una dieta que te mata de hambre no te hace bien. Mi doctor me lo explicó de esta didáctica manera: Cuando tienes el presupuesto de la semana y te das cuenta que no te va a alcanzar ¿qué haces? Gastas menos y estiras el dinero. Algo así funciona el metabolismo. Tiene un presupuesto diario de gasto de energía, pero cuando no recibe la energía necesaria (de los alimentos) para el gasto programado, estira esa energía que ha recibido para que le alcance para todo el día. Es decir, el metabolismo se hace más lento.

Pero tampoco se trata de comer lo que sea para tener energía extra, no funciona así. Es necesario darle a nuestro cuerpo alimentos saludables en la cantidad necesaria, sino se almacenará como grasa.

6. Por eso es fundamental comer 5 veces al día y tomar mucha agua, incluso si no tienes hambre o sed, para que tu metabolismo se mantenga activo. Desayuno, almuerzo, cena y 2 snacks a media mañana y media tarde, y agua a lo largo del día. No keke, gaseosa o pastel, por favor!

7. No compres cosas que no debes comer porque en los momentos de ansiedad te las comerás. Galletas, golosinas, gaseosas, helados, etc. descartados de las listas de compras. Si a mis hijos se les antoja algo, voy a la bodega y les compro alguna cosa, pero en la casa no hay. He llegado a comerme un chocolate de repostería en algún momento, así que si sé que no voy a poder contra eso, para qué exponerme.

8. Haz ejercicio, aunque sea caminar. Eso activará tu metabolismo, desarrollarás masa muscular, quemarás más calorías y te sentirás mejor.

9. Hazte la idea de que los resultados no serán a corto plazo. En esta sociedad de consumo e inmediatez, ya quisiéramos pestañear y listo, haber bajado de peso. Incluso hay personas que dejan de comer un día y pierden 2 kilos -conozco un par por ahí-. Normalmente no es así, normalmente es un proceso que demora 3, 6 o 12 meses y que luego deberás mantener como estilo de vida. Asúmelo.

Para algunas personas, bajar de peso no es tan complicado, pero para otros -como yo- realmente lo es. Al tomar conciencia de todo el proceso he podido darme cuenta de otras cosas positivas que éste trae, además del hecho mismo de perder kilos: perseverancia, esfuerzo, conciencia de lo que comes, capacidad de decisión y fuerza de voluntad.


Crédito imagen: http://www.medciencia.com/wp-content/uploads/2013/09/Perdida-de-Peso.jpg

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