Mis hijos se pelean todo el día (literalmente)

Yo no entiendo por qué siempre se pelean tanto. Ellos lloran, son traviesos, se hacen pipí en la cama y se pelean por eso… jajaja… Mi versión personal de esta peculiar canción noventera.


¿No es desesperante que los hermanos peleen todo el santo día? No sé si es porque los míos se llevan 4 años y medio, porque son de diferente sexo, porque él es el mayor (¿acaso sería otra historia si ella fuera la mayor? No lo sé), por la personalidad particular de cada uno… no sé. Sólo sé que en un minuto están jugando bien chévere, y al siguiente están peleando.

Mi esposo tiene una compañera de trabajo que es psicóloga, ella le ha dicho que es normal. Sí, es normal, pero ¿tanto? aaaahhhh!!!

Cuando estamos en el carro, Joaquín va detrás del asiento del copiloto y Ania va en su silla detrás del piloto. El espacio en el centro es “tierra sagrada”. Si alguno osa apoyar su mano o pie más allá de su espacio predeterminado e invadir la “tierra sagrada”, empieza la bronca. “Mamá, Ania me está molestando!”, “Papá, Joaquín me ha empujado y lo ha hecho a propósito!”.


Si él no le presta un juguete, ella trata de arranchárselo, empiezan a jalonearse y, si no intervengo, ella lo muerde para que la suelte. Si Ania está jugando tranquila en su cuarto, el otro viene y le bota los juguetes al piso. Al instante: “¡¡¡¡¡Mamá!!!!!”.  ¿Acaso no tienen papá también? Por qué siempre tienen que gritar mamá.

Cuando su papá está, si no están en el piso jalándose los pelos, él ni se inmuta. (Creo que esa es su estrategia para que me busquen a mí y no a él… jajaja…). Pero cuando interviene con su voz impostada de ultratumba, cada uno termina en su cuarto. Y, ¡oh, paradoja!, inmediatamente se convierten en cómplices para jugar juntos desde sus puertas. ¡Quién los entiende!

Anteayer se pelearon porque en el auto puse un cartelito en la luna trasera que decía “Bebé a bordo”. Me lo regalaron en la inauguración de la tienda de Nuá y, como siempre quise tener uno en el carro y nunca me di el tiempo de ir a comprarlo cuando mis hijos eran bebés, simplemente lo puse (a ver si así las combis asesinas tienen un poco más de cuidado).


¡Ayayay! Pecado mortal. Mi hijo lo vio y dijo seriamente: “Mamá, yo no soy bebé, ¿por qué has puesto ese cartel? ¿Quién de los dos es el bebé?”. Volteó a mirar a Ania y le dijo: “Tú eres la bebé porque recién tienes 4, yo ya voy a cumplir 9.” Y la odiosa cantadita final: “Bebéé, Bebéé, eres una Beebéé”.

La otra empezó con los gritos y llantos exigiéndole que diga que ella no es bebé. “¡Nooo!! ¡Yo no soy  bebé! ¡Mamá, dile que yo no soy bebé, soy grande!”. “Tú estás en Nursery, eso es para bebés”, “Nooo, eso quiere decir que ya crecí, porque ahora voy al colegio!!”, “Vas a inicial, no al colegio”.

Primero queremos que empiecen a hablar, después anhelamos que se callen un rato… jajajaaaa. Y que alguien me explique los argumentos que construyen, a veces usan palabras adecuadamente, que una ni sabe dónde las aprendieron. (El otro día Ania me dijo a propósito de una actuación: “Mamá, yo soy tímida con las personas”… jaja).

¿Algún día dejarán de pelear? Mi hermano mayor me lleva 4 años y recuerdo que hemos peleado hasta que él entró a la Escuela Naval. Es decir, hasta que yo tenía 15 creo. Pero de ahí, casi no lo veía, así que no sé si hubiéramos seguido peleando igual.


Yo soñaba, ilusamente, que mis hijitos se llevarían bien, que le enseñaría a Joaquín a jugar con su hermanita y a cuidarla. Sí la cuida, pero a su manera. Es que no contaba con que él traería su propia personalidad, gustos, preferencias y carácter.


Pero sí me he dado cuenta, que cuando los 3 hacemos algo juntos, como manualidades, ir al parque o lo que sea, terminan con ganas de jugar juntos, al menos por un rato. Así que paciencia y buen humor, un poco de actividades en conjunto, más paciencia y más buen humor.


Y si tienen tips que les funcionen para que los hijos peleen menos, serán muy bienvenidos.
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