Sobreviviendo a las mañanas escolares

Me encantan estas vacaciones entre bimestres. Son vitales para que padres e hijos nos oxigenemos, porque el trajín escolar es intenso, sobre todo las mañanas que pueden llegar a ser caóticas. Empezando porque comienzan muy temprano. Antes de las 6 de la mañana, la gran mayoría ya está despierta. Las rutinas varían dependiendo de si los niños se van en movilidad o alguno de los padres los tienen que llevar, y también de si ambos padres trabajan y la hora de entrada al trabajo.


El secreto, creo, para que sea menos estresante es organizarse y que ambos padres se repartan las tareas y colaboraren el uno con el otro, según la rutina de la familia.

Por ejemplo, si ambos tienen que salir rumbo al trabajo junto con sus hijos, uno de ellos se baña y alista primero –rápidamente-, y el otro alista a los niños (lavarse los dientes y la cara, hacer pis –fundamental-, ponerse el uniforme, desayunar –si les viene bien-). El padre que se bañó primero se encarga de preparar las loncheras mientras que el otro se alista.

Esto funciona siempre y cuando ambos cumplan cabalmente con su parte del asunto. Puede llegar a ser desesperante que uno lo haga y el otro se relaje, porque es muy poco tiempo del que se dispone. También resulta molesto si uno de ellos se alista tranquilamente sin preocuparse de que el otro está cargando con toda la responsabilidad.

Una clave es dejar listo desde la noche anterior, los uniformes para cada hijo –no olvidar los zapatos o zapatillas-, las mochilas según lo que les toca, las agendas firmadas e, incluso, algunas cosas de la lonchera, como la fruta lavada o el refresco servido (en la refri, claro, total, en el transcurso de la mañana se atempera). También organizar el menú de la lonchera semanalmente.

Por otro lado, es fundamental que duerman temprano para que la hora de levantarse no sea un llanto de “quiero dormir” o “tengo sueño”. Las ganas de dejarlos dormir se fortalecen con la culpa de haberlos dejado despiertos hasta tarde.

Otra clave para decidir qué padre se encarga de qué, es analizar fríamente la afinidad y autoridad de cada uno para lograr que se cambien más rápido y colaboren. Eso hará que el proceso sea un poco más rápido. Pero ojo, tampoco se trata de que porque uno lo hace más rápido o mejor, el otro no haga nada. La práctica hace al maestro ;). Ah! Y tampoco criticar al esposo o esposa porque no hace las cosas “tan bien” como uno.

Tip: Un reloj de pared a la vista es de mucha ayuda, porque se puede aprovechar para darles desafíos como tienes que cambiarte en 7 minutos con 30 segundos para pasar al siguiente nivel, o cosas así.

Cada familia es un mundo y lo que le funciona a una no necesariamente le funciona a otra, por hay cosas que se aplican a todas: Organización y Colaboración.

Y tus mañanas ¿Cómo son?
  

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