Papá al rescate

Ayer en la noche mi esposo llevó al parque a Joaquín a jugar fútbol. Y cuando digo noche, me refiero a tarde en la noche, exactamente las 10:45pm. Regresaron casi a la media noche, y el enano estaba más que feliz.

Justamente, por la tarde habíamos estado conversando porque casi todo el día había estado con un actitud un tanto negativa, apagada. Él me decía, renegando un poco, que por qué no podíamos salir un poco más, ir a lugares desconocidos y divertirnos. Yo trataba de explicarle que de vez en cuando lo hacíamos pero que no se puede todo el tiempo porque papá y mamá tienen responsabilidades de trabajo y no podíamos salir tan seguido como quisiéramos y, además, para salir a “lugares desconocidos” se necesita un presupuesto aparte.

Así andábamos conversando y él renegando compungido, cuando llegó su papá un poco tarde del trabajo, cenamos, conversamos y se le ocurrió la idea maravillosa de ir al parque a esa hora. Joaquín se emocionó, se cambió en un dos por tres sin importarle que ya estaba bañado, empijamado y que tenía que volver a bañarse al regresar. Preparó la botella de agua y sacó su pelota.

Cuando volvieron del parque faltaban como 15 minutos para las 12, Joaquín estaba con otra cara y otra actitud. Se metió a la ducha sin chistar y cuando salió, se echó en el sillón de la sala donde estábamos nosotros y se puso a conversar. Decía que no tenía sueño pero al rato se volteó y se quedó seco.

Me quedé pensando que hay muchas cosas sencillas que podemos hacer con los niños que para ellos resultan extraordinarias. Mientras van creciendo, sus necesidades, gustos e intereses cambian, cosas que antes los entretenían, ya no resultan más.

Confieso que en estas vacaciones de verano mi cansancio y responsabilidades ganaron y no los he llevado a pasear casi nada. No creo que esté del todo mal que un niño deba amoldarse a la situación que le toca vivir, pero creo que como padres debemos analizar a nuestros hijos y darles experiencias acordes con su personalidad.

Joaquín es un niño activo que le gusta pasear, conocer nuevos lugares, hacer cosas diferentes, sin necesidad de gastar mucho. Ayer sentí su frustración y pensé: “está bien, en estas últimas semanas que quedan de vacas, vamos a hacer algo”.

Voy a comprarme vitaminas.

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