La vorágine de fin de año

Me he dado cuenta que soy un ser de rutinas. No estrictamente rutinaria, pero rutinas básicas que organicen mi día y mi mente, sobre todo mi mente. Siempre tengo mucho que hacer, en casa, con los hijos, cosas de trabajo y otras que van saliendo por ahí, por eso, me he dado cuenta que las rutinas me quitan la ansiedad y hasta el mal humor.
Estos últimos días o, mejor dicho, semanas, me vi arrastrada por la vorágine de cumpleaños-entrega de chambas-fin de colegio-más cumpleaños-quincena-pagos-hijos de vacaciones-más cumpleaños-regalos-más pagos-clausura del violín-kilos de más-navidad-vacaciones de mi esposo-año nuevo. Tanto así que la inspiración para escribir ni siquiera circulaba por mi –de por sí- multitask cerebro.

Todo empezó a mediados de noviembre con la organización de la fiesta de cumple de Joaquín, luego mi cumple. Luego vino el cumple de Joaquín, el de mi hermano, el de mi sobrina, la fiesta de Joaquín, la entrega de un trabajo, las actividades de fin de año del cole, el cumple de mi esposo. De ahí salieron de vacaciones mis hijos y de pronto, todos los días habían cumpleaños. Luego vimos pasar la grati por nuestras manos, porque entre las cuentas, los pagos atrasados y las compras de navidad, le dijimos chau rápidamente.

Y con todo este quehacer, ni siquiera tuve tiempo de decorar la casa 🙁 . Mis hijos preguntaban: “Mami, cuando vamos a decorar de Navidad?” y yo solo pensaba, ya estamos 20 diciembre, no voy a comprar y decorar todo para que dure a lo mucho 2 semanas.

Así que se me ocurrió hacer con ellos un árbol de cartón, pintarlo y decorarlo con CDs viejos (de algo tenían que servir). Nos tomó 2 días (para que seque la pintura del árbol sobre todo) pero quedó muy lindo. Mi hijita se quedó muy tranquila y feliz, pero el mayor no. Él es más consciente de cómo se decora en otros lados en Navidad y de que, en realidad, nunca hemos decorado “decentemente” nuestra casa (tarea fija de 2014).

Ayer nos fuimos de paseo con mis cuñados y sus hijos, y me di cuenta que todavía tengo estrés encima porque andaba medio “gruñis” (también porque me va a venir la ruler, todo se junta).
Siempre leí y escuché que definir rutinas para los niños, les daba seguridad. Bueno, he comprobado que a mí también me funciona. Las necesito para relajarme, pero tengo que establecer nuevas porque el colegio ya se acabó.

Cortando el cartón. Precisión de ingeniero 🙂
Todos querían cortar
Mientras ellos terminaban de cortar, ella pintaba los adornos

Luego, los dos pintaron el árbol
Árbol seco y colocado

Árbol terminado

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