Ella conquistó su corazón

Hace unos días, mi esposo y mis hijitos se fueron caminando a comprar el pan, al rato, escuché unas vocecitas con eco que subían por las escaleras. Abrí la puerta para esperarlos, y una imagen tiernísima se asomó llegando al quinto piso. Eran Ania y Joaquín. Él, caballero protector, la sostenía para que no se cayera; ella, damisela confiada, se dejaba guiar por su querido hermano mayor. Detrás de ambos, Percy, con ojos y manos vigilantes, cuidaba de ellos.

Esa sencilla imagen, me hizo recordar lo difícil que ha sido para Joaquín acostumbrarse a ya no ser el único dueño de nuestro tiempo y cariño.

Conté un poco de sus sentimientos ambivalentes en la nota Sentimientos encontrados, hace poco más de un año. Desde esos tiempos hasta estos, muchas cosas han cambiado.

La semana pasada, cuando fuimos a casa de sus abuelos en Lurín, le escuché decirle un poco enojado a su amiguito casi primo Joel (cuando vamos allá, siempre juega con él y su primo Brian): “¡No la trates así!”. Y no se refería a su hermanita sino a su primita Brenda de 3 años, hermana menor de Brian. Y es que antes, cuando ella quería jugar con ellos, Joaquín (6), Joel (7) y Brian (casi 8), de muy mala manera le hacían notar que no querían. Se le corrían como si ella fuera el Cuco, la fastidiaban, no la dejaban agarrar los “implementos” que usaban para jugar a Star Wars o a los guerreros. Ella, lloraba desconsolada.

Todas las veces que me daba cuenta del maltrato, lo sentaba a Joaquín a un lado y empezaba con el discurso: “No es correcto que traten así a tu prima”, “Yo entiendo que quieran jugar entre chicos”, “Sí, yo sé que Brenda es menor”, “Si no quieren jugar con ella, díganselo amablemente, no se le corran ni le griten”, “¿Cómo te sentirías si alguien te hiciera eso a ti?”, “A Dios no le agrada que traten así a los demás”, “Si los demás lo hacen y tú sabes que no es correcto, no lo hagas tú”.

Ese día, nuevamente Brendita quiso unirse al “Club de Tobi”, y Joel, toscamente, no se lo permitió. Y en eso, escuché a mi Joaquín alzarle la voz a Joel diciéndole: “¡No la trates así!”, para luego irse a jugar.

Me encantó escuchar a mi hijito decirle eso a su amiguito. Tanto tiempo invertido en enseñarle, explicarle, corregirle, orar por él, etc. no fue en vano. Nunca es en vano.

Su actitud hacia su hermana está cambiando y lo noté esa vez cuando también defendió a su prima. El miércoles, por ejemplo, llegó del colegio y cuando lo mandé a cambiarse, Ania lo detuvo y le preguntó: “¿Jugamos Veo-Veo?”, nombre que ella le ha puesto a la ronda. Joaquín, detuvo su caminar hacia el cuarto y le dijo: “¡Ya!”. Me sorprendió, porque antes rara vez había querido jugar al “Veo-Veo” con su hermana, pero esta vez, lo hizo con una sonrisa.

Me puse a pensar y sí, ni vuelta que darle, está aprendiendo. Le sigue en sus juegos, le hace bromas, se ríe de las bromas que ella le hace -porque se las hace- , y se sorprende de sus avances. Le gusta que bajemos con ella a embarcarlo en la movilidad o a esperar que llegue del colegio y, siempre me dice: “¡Ya! ¡Apúrate! Cárgala para que la vean mis amigos de la movilidad.” Si voy al colegio por algún motivo, trae a sus amigos para que vean a su hermanita; y al hablar por teléfono con alguno de ellos, le pone el auricular a ella para que les converse, aunque la mayoría de las veces no diga nada.

El mismo miércoles, cuando preparábamos su exposición sobre él y las cosas que le gustan, pusimos con témpera una huella de la mano de Ania en la caja decorada donde debía llevar aquello de lo que hablaría en la exposición. Al practicar lo que iba a decir, dijo que había puesto la huella de su hermanita porque no podía traerla personalmente.

Pero no solo han sido los discursos de Percy y míos, Ania también ha tenido mucho que ver en la conquista de Joaquín. Su ternura, su dulzura, su sonrisa fácil, sus bailes y cantos, sus abrazos y besos, su “Paquín”, han enamorado el corazón de su querido hermano mayor.

Joaquín con sus 6 años recién cumplidos y Ania de año y medio,
el día del cumpleaños de su papá.
Aquí, un mes antes del cumple de Joaquín.
Ania trepada como mono de su hermanito.

Joaquín mostrándole a Ania la página de Discovery Kids,
donde él jugaba cuando era “bebé”.

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