Detesto las virales

Los niños y su energía. Hoy es sábado, son las 9:30 de la mañana, ya hemos jugado varias cosas y Joaquín quiere seguir jugando. En mi mente solo está: “mis ojos se me cierran, quiero mi cama, tengo sueño.” Toda la semana Ania ha estado enferma, con fiebre, diarrea y mal humor. Se ha despertado varias veces en las madrugadas y en el día solo ha querido estar pegada a mí. Por lo general, ella duerme 2 horas de siesta, pero esta semana si completaba 1 hora, era bastante.
El pediatra dijo: “tiene una viral, hay que esperar que siga su proceso y calmar los síntomas”.

Una viral, para mí, significa medirle la temperatura varias veces al día aunque a ella no le guste. Cambiar pañales con diarrea sin ningún tipo de colaboración porque la escaldadura le arde y no quiere que la limpie ni que la lave. Cambiarle el polito cada vez que suda botando la fiebre. Levantarme a cada rato en la madrugada a revisar su temperatura, su polo, su pañal y darle agua para que no se deshidrate. Tratar de que coma algo y tome su desagradable rehidratante.
Una viral. Detesto las virales. Mi esposo está trabajando, llegará como a la 1 y la chica que me ayuda, no pudo venir hoy porque su hijito tenía una actividad en el colegio. Tengo sueño!

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