Me enterneces

Me enternece que no puedas vivir sin mí.

Me enternece que aunque estés viendo tu programa favorito, vengas donde yo estoy a contarme que a Elmo le quitaron su manta y a decirme “etate”, con la intención de llevarme hasta la cama y acomodarte a mi lado.

Me enternece que solo al escuchar las palabras “ya vengo” rompas en llanto y te abraces como mono de mi pierna. Y cuando entro a bañarme, te apostes en la puerta arrodillada llorando un “mamá!! abe peta!”. Me enternece que cuando estás concentrada en tus juegos, de pronto escuche un “¡Mamá! ¿Mamá?” por toda la casa, buscándome; y que cuando me encuentras, me cuentes lo que estabas haciendo y con una sonrisa me invites a ir contigo a jugar.

Me enternece que cuando te cargo y vamos a comprar, no me dejes conversar ni preguntar, sino que con tus tiernas manitas me agarres la cara con la intención de que solo te mire a tí.

Me enternece que hayas adoptado como tus ñañas a esos muñecos de madera de casi tu tamaño, y les hayas dado el rol de papá y mamá de tus muñecas. Me enternece que les des de comer, que los sientes en el cochecito y los metas en la batea para bañarlos. Me enternece que les converses y les cantes “sana, sana” cuando se caen.

Me enternece que a la hora de almuerzo me preguntes “Mamá, ¿papá ma meni amozá?”, y que cuando te digo no, me repliques “¿Paquín?”.

Me sorprende tu viveza, tu “yo tamén”, tu manera de treparte a todo, cuando cantas e imitas los pasos de las canciones. Me sorprendes cuando quieres ver tele y ni siquiera me preguntes y te trepes al sillón y la prendas tu solita.

Me enternece que cuando me peino, busques un peine y hagas lo mismo. Me enternece, incluso, que cuando me lavo los dientes, te subas al inodoro y me digas: “¿Me avas mi ente?”. Me enternece que cuando te despiertas de tu siesta me digas a voz en cuello: “Mamá! ¿Me sacas e mi cuna?”. E, incluso, que de madrugada trates de mil maneras que me acerque a tu cuarto gritando: “Mamá! Mamá men! Mamita! Mamá, quello agua! Mamá!!!!! Mami!!!! Mamá, mi pie!!!!!”.

Me enternece tu sonrisa, tu mirada de ojitos brillantes, tus hoyitos. Tu ternura, tu dulzura, tu manito acariciando mi cabello, tu mirada de amor… eres mi alegría, Ania, eres mi luz.

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