Sentimientos encontrados

Anoche les estaba leyendo un cuento a mis enanos en la cama de Joaquín, bueno, se lo estaba leyendo a Joaquín mientras Ania trataba de chupar las páginas, exponiéndose al mal genio de su hermano por babear las preciadas hojas de uno de sus favoritos: “Monsters Inc.”.

En ese momento, mi querido Joaqui expresó en palabras un sentimiento que lo tiene medio frustrado, contenido entre 2 emociones opuestas. Me dijo: “yo no quería tener una hermana”. Mientras renegaba con carita de puchero y ojos brillosos, le pregunté: “¿por qué mi amor?, “porque yo quiero que me leas un cuento a mi solo y, además, porque ya no juegas mucho conmigo”, murmuró para luego voltearse y estallar en llanto.

Por lo general, Joaquín es amoroso y querendón con su hermanita. Le dice “goorda” con una tonadita peculiar; le trae sus juguetes cada vez que se le caen; me ayuda botando el pañal sucio a la basura pero, ojo, solo el de pila; cuando bota su chanchito acompañado de una mucosidad blanquecina y olorosa, corre por toda la casa gritando “¡boté!¡boté!”, hasta llegar al cajón de las babitas, traer una y ponérsela en el cuello; su color favorito ha pasado de ser el amarillo al rosado; y de pronto ha manifestado un curioso interés por las barbies y angellina ballerina. Es evidente la razón, la ama. Incluso, hace un tiempo atrás, me dijo al oído que cuando sea grande se iba a casar con Ania. La ama.

Pero hay momentos en que no puede evitar sentir la frustración que le causa haber dejado de ser el centro de atención. Si de por sí ya tenía ciertas dificultades en compartir a su mamá con su papá, imagínense lo difícil que debe ser para él hacerlo con una bebé que depende 100% de su mami. En esos momentos, tratamos de mostrarle mucho amor, paciencia y comprensión.

En otros momentos, cuando no se siente entre la espada y la pared emocional, solemos contarle de cuando él era bebé, las cosas que hacía, sus primeras palabras. Aquí algunas de ellas:

■etooj=reloj
■kukimonte=Cookiemonster
■tetesh=siéntate
■tayo=chayo
■anlle=Andre
■papapecipapapeci=percy
■mama pepa echita=mamá prepara lechita
■y hay una que nunca supimos qué era y creo que nunca lo sabremos porque ni siquiera él mismo se acuerda: “picoyo”.

Le explicamos que es difícil ser el hermano mayor porque ahora tiene que compartir muchas cosas con alguien más, pero que también tiene sus ventajas. Le cuento que yo soy hermana menor y siempre fui “compinche” de mi hermano mayor, jugaba a todo lo que él quería: canicas, fútbol, soldaditos, la guerrita, etc, pero él nunca jugaba conmigo a la comidita y menos a las barbies. Si lograba convencerlo, mi barbie terminaba descuartizada.

Ya lo comprende mejor. Ha mejorado muchísimo y estos episodios de celos ya no son tan frecuentes, pero aún le cuesta y a mí se me estruja el corazón pero, a la vez, me alegra ver como mi pequeñito está creciendo y madurando, y poco a poco está aprendiendo a manejar sus propias emociones y traducirlas en palabras (y no en berrinches o explosiones de rabia). Poco a poco. Ya van 5 meses.

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